La revista Healthcare acaba de publicar el artículo "Intergenerational Mealtimes in Adult Day Care Settings: Impact of a Pilot Randomised Control Study on the Well-Being, Health, and Food Intake of Older Adults" (“Comidas intergeneracionales en centros de día para adultos: impacto de un estudio piloto aleatorizado sobre el bienestar, la salud y la ingesta alimentaria de los adultos mayores”), que recoge los primeros resultados de una experiencia impulsada por la Cátedra Macrosad de Estudios Intergeneracionales de la Universidad de Granada, Macrosad y Nestlé España en el CINTER (Centro Intergeneracional de Referencia de Macrosad en Albolote, Granada), en la que personas mayores y niños y niñas de 2 a 3 años han comido juntos en un mismo espacio (proyecto "Comidas llenas de vida").
Este piloto ha puesto de manifiesto que lograr que personas de distintas generaciones, sin vínculos familiares, se sienten a diario a la mesa juntos no solo es posible, sino que además puede tener efectos muy positivos en múltiples dimensiones: durante el pilotaje de comedores intergeneracionales las personas mayores se han sentido más animadas, acompañadas y valoradas, disfrutando de una interacción significativa con los niños y niñas pequeños; y además se ha observado que han dejado menos comida en el plato, lo que indica que han comido mejor.
En definitiva, la experiencia confirma que algo tan cotidiano como comer en compañía en lugares donde se promueve y se cuida puede constituir un medio sencillo y poderoso para mejorar el bienestar subjetivo y la alimentación.
El artículo al completo está accesible a través de este enlace, y en esta entrada de Digibug, el repositorio institucional de la Universidad de Granada.
