Celebrada el lunes 20 de febrero de 2017 la primera conferencia de este año dentro del ciclo sobre la Reforma protestante

Celebrada el lunes 20 de febrero de 2017 la primera conferencia de este año dentro del ciclo sobre la Reforma protestante

22/02/2017

Bajo el título de “Lutero: aproximación a su época y a su obra”, fue pronunciada por Miguel Luis López-Guadalupe, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Granada, tras una introducción al ciclo realizada por el director de la Cátedra de Teología, Ildefonso Camacho sj.

Empezó la conferencia con una previa presentación de (1) el ciclo sobre la Reforma protestante, con motivo de los 500 años del comienzo del luteranismo; (2) de la conferencia “Lutero: aproximación a su época y a su obra” y (3) del conferenciante Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, por parte del director de la Cátedra de Teología, Ildefonso Camacho sj.

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Presentación del ciclo: Comenzó haciendo una observación previa de que hoy en día el Papa Francisco utiliza el término “reforma” no sólo para referirse a la Reforma protestante sino que de forma habitual está usando el término reforma para referirse a la reforma que necesita la Iglesia para poder hacer mejor su misión evangelizadora. No cree que sea casual que el Papa ponga de moda ese término y haga alusión a Lutero como reformador, sino que pretende buscar cierta sintonía en su discurso. Aunque el ciclo se dedica a la Reforma de Lutero, señaló que debemos tener presente esta necesidad de reforma de la Iglesia a lo largo de la historia y en la actualidad, sugiriendo que estudiar la reforma que se necesita en la actualidad puede ser tema de continuación de este ciclo.

Presentación de la conferencia: Destacó la importancia de dedicar una conferencia a conocer la figura de Lutero y el contexto en el que vivió, como forma de poder analizar en posteriores conferencias las implicaciones que la Reforma protestante ha tenido a lo largo de la historia y tiene en la actualidad.

Presentación del conferenciante: Miguel Luis López-Guadalupe es catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Granada. Entre la enorme cantidad de publicaciones que tiene, quiso destacar sus estudios de la historia de la Iglesia, de la de Granada, de las cofradías y de la religiosidad popular.

Inició la conferencia el profesor López-Guadalupe señalando los puntos a desarrollar: (1) el contexto, (2) la figura de Lutero y su doctrina y (3) los problemas más importantes que tuvo durante su vida (en especial la revuelta de los campesinos) y comentando que la conferencia transcurrirá como una clase, con muchas imágenes y algunos textos.

1. El contexto: En 1946, a los 400 años de la muerte de Lutero, la revista Razón y Fe publicó un artículo sobre Lutero y las grandes implicaciones que su Reforma tuvo a nivel religioso pero también político en Europa. Destacó que en esa época todavía había estaba vigente el enfrentamiento entre la Iglesia católica y el protestantismo. En la actualidad, actos como la visita del Papa a Suecia y su oración con la iglesia luterana o la estatua que tras el viaje puso de Lutero en la capilla de Santa Ana muestran los signos actuales mucho más ecuménicos. Además de reconocer que la doctrina luterana de la justificación por la fe hoy en día es compartida por la Iglesia católica.

La Iglesia ha estado en clima de reforma desde la Baja Edad Media, dándose la mayoría de las reformas dentro de la Iglesia, como fueron la aparición de las órdenes mendicantes. El contexto en el que surge la Reforma, a finales del S. XV es el de una Europa muy fragmentada donde han aparecido algunos de los llamados estados modernos, con régimen monárquico, que conviven con el imperio alemán con un régimen todavía medieval. La Iglesia pasó a una creciente intolerancia, en un ambiente social fuertemente religioso que no cambiaría hasta la llegada del humanismo y después del racionalismo. El analfabetismo era mayoritario, la Biblia que se usaba estaba en latín (la Vulgata) igual que toda la liturgia de forma que sólo los sermones eran entendidos por el pueblo. La práctica de la religión tenía un alto componente popular: peregrinaciones, veneración de reliquias, amplio uso de objetos religiosos, oraciones recitadas de memoria, etc. en donde más bien se desincentivaba la práctica de una religión “sensible al corazón”. Frente a eso se desarrollaron sobre todo en el imperio alemán corrientes mucho más sensibles, bien místicas como la Devotio Moderna, bien éticas como el “socialismo cristiano” que predicaba una pobreza igualitaria o, fuera de Alemania, las acciones de denuncia (como la “hoguera de las vanidades” de Florencia) del dominico Savonarola de depravación de los poderosos y corrupción de la Iglesia. En especial la iglesia se debilitaba por una jerarquía eclesiástica fuertemente corrupta (simonía, obispos que no residen en su diócesis, como consecuencia diócesis regidas por “proletarios religiosos” de grandes debilidades morales) y una teología (la escolástica) descarnada. Además los estados nacionales “arrancaban” privilegios a la Iglesia romana. Alguna de las voces más criticas fue la de Erasmo de Roterdam (“Elogio a la locura”), que denuncia el culto supersticioso a las imágenes y la corrupción del clero. De tener una gran influencia en todo el pensamiento de la Iglesia, tras el reinado de Carlos V pasó a convertirse en un proscrito. Se enfrentó a Lutero (v.g. el libro “De libero arbitrio” de Erasmo fue contestado por el “De servo arbitrio” de Lutero.

2. La figura de Lutero y su doctrina: Así, creía que el alma humana no podía liberarse del pecado. Su doctrina, como otras de la Reforma, era fuertemente cristocéntrica, abandonándose totalmente el culto a los santos y a la Virgen María. Frente a la escolástica de Tomás de Aquino transida de la influencia de Aristóteles, defiende una teología que se llamó “de la luz”, que apelaba a la Iglesia de los primeros tiempos (iglesia apostólica) y donde los laicos ejercen un papel más destacado. Muchos otros defendieron esta corriente sin salirse de la ortodoxia católica, como Nicolás de Cusa o el cardenal Cisneros. Dos reformadores precursores (S. XV) de la reforma luterana a destacar fueron el inglés John Wycliffe en Inglaterra y el checo Jan Hus. Lutero (Eisleve 1483-Eisleven 1546) nació y vivió en Sajonia. Se doctoró en filosofía e ingresó en la orden agustina, que vivía atormentado por la angustia de la salvación. Terminando teología peregrina a Roma y se escandaliza de la corrupción de la curia romana. Siendo profesor de teología, está convencido de que no es posible que el hombre salga de su estado de pecado, desarrollando su doctrina de la predestinación basándose en Rm 1, 17. El profesor López-Guadalupe pasa a mostrar diversas imágenes en las que los críticos luteranos denuncian la corrupción de la jerarquía de la Iglesia católica y en especial la simonía. Cuando aun Maximiliano I era emperador, el Papa León X apoyaba a Lutero, incluso después de publicar sus 95 tesis (supuestamente clavadas en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517), como forma de impedir que el rey español Carlos I fuera elegido emperador (el apoyaba al rey francés Francisco I). Uno de los aspectos más denunciados por el luteranismo fue el de la compra de indulgencias para sacar almas del purgatorio (“es caer la moneda en el cepillo y salir el alma del purgatorio”), denunciado en sus tesis 27 y 28 y que acompaña con la muestra de diversos grabados de la época. Otras de sus doctrinas son las de la justificación por la fe y la de la “sola scriptura”.

3. Los problemas más importantes que tuvo durante su vida: La primera reacción del papado fue la de establecer un diálogo mediante diversos teólogos en diversos encuentros y controversias sin éxito alguno. El elector de Sajonia Federico III fue el primero que se inclinó por la Reforma de Lutero. El Papa condenó a Lutero mediante dos bulas, que Lutero quemó. Carlos V ya era entonces emperador y envió un salvoconducto convocándole a la Dieta de Worms (1521) para defender sus ideas, a la que acudió negándose a la retractación y huyendo al castillo de Watburg para evitar su apresamiento, donde permaneció dos años y empezó allí a traducir la Biblia (empezó por el NT, terminando en 1934 con toda la Biblia, aunque algunos libros no son incluidos y de otros elimina algunas partes). La traducción de la Biblia a lengua vernácula fue una de las grandes aportaciones de la Reforma. Para mostrar que por influencia de la Reforma, los laicos empiezan a tomar la iniciativa, lee un texto de 1523 como ejemplo. A diferencia de otros reformadores, como Calvino, no consiguió al principio establecer una iglesia propia sino que la dejó en manos del elector de Sajonia.

La revuelta de los campesinos (1524-25) fue el más duro de los enfrentamiento que pasó. Thomas Müntzer encabezó esta guerra de campesinos que se enfrentaban a la nobleza. En un principio apoyados por Lutero cambió de opinión cuando se dio cuenta de que necesitaba el apoyo de la nobleza. Fueron derrotados en 1525 pero se ha considerado esta guerra por Engels (uno de los fundadores del materialismo) como precursora de la lucha de clases.

Todos los intentos de diálogo fallaron. En la Dieta de Spira (1529) Carlos V intenta terminar con las disidencias pero ellos protestan (de ahí el nombre de protestantes). En la Dieta de Augsburgo de 1530 se presenta la “confesión de Augsburgo” (el credo de la Iglesia protestante), entre los que destacan como diferencias más importantes la doctrina de la justificación por la fe, la anulación de la liturgia de la Iglesia católica, el establecimiento de sólo dos sacramentos, el bautismo y la eucaristía (aunque en esta se cambia la doctrina de la transustanciación por la de la consustanciación). Otros sacramentos como la penitencia no tienen carácter sagrado.

Como respuesta al rechazo de Carlos V de la Dieta de Augsburgo, los protestantes constituyen la Liga de Smalkalda, alianza militar y el protestantismo se va extendiendo por Europa (Alemania, Suecia, Dinamarca, etc.) como iglesias luteranas cada una con su propia configuración. En 1546 los protestantes se niegan a ir al Concilio de Trento y en 1547 se inicia una guerra entre el emperador Carlos V y la liga de Smalkalda. En Innsbruck Carlos V huye de ser capturado en en 1552 y se firma el tratado de Passau donde éste tiene que hacer diversas concesiones. La paz definitiva se firma en Augsburgo en 1555, muerto ya Lutero, con el derecho de los príncipes alemanes a elegir la religión para su estado, quedando así consolidada la ruptura religiosa en el interior de Alemania.