Inaugurado el curso 2016-2017 con la conferencia sobre "La influencia de la Reforma Protestante en el pensamiento moderno"

Inaugurado el curso 2016-2017 con la conferencia sobre "La influencia de la Reforma Protestante en el pensamiento moderno"

25/10/2016

El pasado lunes 24 de Octubre, el profesor Pedro Cerezo Galán, catedrático emérito de filosofía de la Universidad de Granada pronunció la conferencia titulada “La influencia de la Reforma Protestante en el pensamiento moderno” en el concurrido salón de Grados de la Facultad de Ciencias.

La conferencia supone un adelanto a los actos conmemorativos del inicio de la Reforma protestante, con motivo del quinto centenario en el año 2017, como supone el propio ciclo que la Cátedra de Teología llevará a cabo en el segundo cuatrimestre. El propio profesor reconoció el desafío que suponía el título de la conferencia dada la enorme amplitud del tema y la tomó como introducción al ciclo. También aclaró que no siendo teólogo aceptaba el reto como filo-filósofo y por tanto amante de poder filosofar sobre las enormes consecuencias que la Reforma protestante tuvo en toda la sociedad y destacó que, desde Unamuno que abordó el tema en profundidad, ha habido un déficit considerable en la reflexión filosófica que se ha hecho del tema.

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Aunque el protestantismo no fue entendido en su tiempo, dice el profesor, se puede ver no sólo una historia de desencuentros sino cierta ósmosis progresiva con el catolicismo. Lutero fue un reformador religioso, con toda la fuerza y osadía, lo compara con un profeta, que eso conlleva, siendo la religión el estrato más profundo e íntimo de la conciencia personal y que afecta al resto de la cultura. La fuerza que le llevó a la reforma tuvo entre otras razones la enorme decadencia espiritual que por aquel entonces se vivía en Roma, muy lejos del espíritu de Cristo, que ponía a la Iglesia en necesidad de un profundo revulsivo. Frente a una Iglesia que administraba la gracia usando la política y el poder temporal propuso una vuelta a la conciencia personal frente a Dios bajo la luz de las Sagradas Escrituras. Era monje agustino y profesor de teología bíblica. A su inspiración en la tradición agustiniana, también hay que unir la influencia del pensamiento de los hermanos de la Devotio moderna que le educaron, que abogaban por una religiosidad íntima con la lectura de la Biblia, la mística alemana y el franciscanismo, que puso las obras de la caridad por encima de las de la piedad. Heredó asimismo de Ockham la crítica de la Baja Edad Media al pensamiento escolástico.

La primera de sus tres tesis más importantes fue la de la justificación por la sola fe y no por las obras. En una época en la que la Iglesia católica pasaba por una cierta judaización, poniendo la ley en primer lugar en detrimento de la espiritualidad, Lutero recuerda las palabras de Pablo sosteniendo la justificación por la fe en oposición a la ley mosaica (Gal 2, 16). En el otro extremo estaría Pelagio que veía la religión como justicia, herencia del pensamiento de la civilización romana. Habla de la importancia de las obras de la fe, de que la fe redunda en obras. Pero lo que le hizo discrepar de la Iglesia católica hasta la actualidad y originó grandes discusiones con Erasmo fue su idea de que el hombre, con la gracia de Dios y los méritos de Jesús, queda “revestido” ante la ira de Dios para que no se le impute su culpa (y no transformado por el poder del Evangelio).

La segunda de sus tesis es la del libre examen o libertad de conciencia, que defiende que el hombre en su soledad puede tener/sentir una revelación de Dios a través de la palabra sin tener en cuenta la interpretación de la Iglesia. El dar valor a la idea de que Dios habla a través de la conciencia ha sido el principio más fecundo y transformador de la cultura moderna

La tercera de sus tesis es la idea del sacerdocio real de los fieles (interpretación literal), por la cual todo bautizado al participar del único sacerdocio real que es Jesucristo queda eximido de tener que estar sujeto al magisterio ni a la mediación de la Iglesia.

La reforma protestante ha provocado grandes cambios que han influido en todo el pensamiento hasta la actualidad. El profesor Cerezo destacó dos: la subjetivización de la fe y la secularización.

1) Subjetivización de la fe. De la teología como discurso sobre Dios se pasa a una teología antropologizada donde la religión se concibe como respuesta a la demanda de las necesidades del hombre. La fe se recibe pero engendra su propio creador, el cristiano se apropia de Cristo. No sólo afecta a la vida contemplativa. El catolicismo defiende la mayor participación en el misterio de la redención y no una mera comprensión jurídica de la salvación como no imputación del pecado. Si Hegel redujo la religión a la razón, Feurbach heredó y defendió la idea de la antropologización, reduciendo el gran misterio de la teología cristiana, el amor que se sacrifica, al hombre y su sensibilidad. Como consecuencia de la subjetivización de la fe surgió la idea de la inmanencia en el pensamiento moderno. Aunque el pensamiento moderno surge de un pensamiento católico agustiniano, se desarrolló sobre todo por católicos protestantes. En él se produce una retracción/epojé a la intimidad, tratándose de apoyar en el yo para que la conciencia pura autogobierne el mundo (propuesta fuerte del idealismo transcendental: el yo es propositivo, en función del principio cristiano de gobierno y dominio de la naturaleza). Hay una cierta analogía con lo que Lutero había hecho al romper con el régimen estatutario de la creencia. Se permite objetivar la naturaleza porque el espíritu no es naturaleza y puede ejercer un dominio sobre ella. Se relaciona nueva onto-antropología que considera que entendiendo al hombre podemos entender a Dios, con el pensamiento luterano.

2) Se abre el horizonte de la secularización en tres acepciones de este concepto: (a) Secularización como independencia de todas las actividades de la cultura con respecto a la norma de la tradición y el magisterio eclesiástico. Frente al consorcio entre filosofía-teología de la tradición medieval (en el racionalismo católico, la filosofía era subordinada/ayudaba a la fe) Lutero ve a la filosofía como la gran enemiga de la fe, en oposición a la interpretación católica de que la razón puede ayudar a acercarnos a Dios. Este paradójico pensamiento lo heredaron por Kant, que no admite ninguna prueba de la existencia de Dios, eliminando a la teología racional y proponiendo una fe racional, y Heidegger, para quien la filosofía es basura a los ojos de Dios, que dice San Pablo. Se logró con ello la liberación de la religión de la filosofía escolástica, que tiende a una hipertrofia del racionalismo, de manera que luego surgirán otras filosofías como el idealismo. Algo análogo pasa con respecto a la crítica de la ética natural o racional porque piensan que sólo Dios puede justificar al hombre. Por último, con respecto a la política, la religión se libera de la política, de aquélla política que veía al monarca como representante de Dios. (b) Secularización como incremento natural de las potencias creativas del hombre que llevan a la desacralización el mundo (Max Weber), que ya no es expresión de la bondad de Dios y hay que dejar a la nueva ciencia que lo interprete. (c) Secularización como momento de mundanización de la fe o hacerse mundo a la fe, mucho más específico del protestantismo. El protestantismo primero distinguirá para no confundir y evitar la subordinación de la cultura, luego la sacará del yugo de la fe para por último defender la necesidad de la presencia de la fe, que no del poder espiritual, para iluminar/inspirar la cultura, las obras de Dios en el mundo, en el lenguaje luterano. Esto llevará a Hegel a hablar de hacerse mundo la fe muy distinto a la alegría de Nietzsche por la mundanización del catolicismo y la decadencia papal en el pasado.

El profesor pasó después a referir las tres líneas por las que se desarrolla la influencia protestante más importante:

1) El capitalismo.- En la obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” (Max Weber) se muestra el paso desde el ascetismo puritano calvinista al capitalismo. Por extraño que pueda parecer, se produce gracias a una secuencia de transformaciones resultado de la idea del libre examen. Los calvinistas consideraban que la eficacia y rentabilidad de la profesión, a la que hay que atender con solicitud, era fundamental para verla como signo de la elección divina. Esto supone una actitud muy distinta comparado con la contemplación del catolicismo de la riqueza con cierto desdén. El calvinismo sólo ve en la riqueza cierto signo de la elección de Dios, pasándose de la ética de la austeridad en los monasterios al primer capitalismo de EE. UU.

2) Eticismo.- También tiene que ver con la tradición calvinista que modifica a la larga la relación de la ética con la religión. El eticismo considera que la gran virtud es la honradez o integridad de las virtudes morales, creando una fuerte exigencia moral, tan fuerte que podía ser gemela de la propia influencia religiosa. Aparecen los primeros autores que hablan de la independencia de la ética con la religión como consecuencia de dar tanta importancia a la honradez. El eticismo en su última realización llega con Kant, donde se invierten los papeles entre ética y religión: el deber se divorcia del ser y en una concepción puritana se desdeña la sensibilidad y finalmente se reduce la religión a la mera razón ética.

3) Saber especulativo y estado moderno.- Influye en el cristianismo especulativo de Hegel, que considera que el cristianismo en el mundo además de tener que predicar la doctrina cristiana debe estar de acuerdo con las exigencias del pensamiento. Hegel plantea una correspondencia entre una comunidad de fe y una comunidad del espíritu a la que se entra por el reconocimiento mutuo, forma máxima del respeto al otro e idea clave para entender el estado moderno como la presencia de Dios en el mundo, lo que fundamenta la autonomía del mismo.

Por último, con la idea de recordar que el catolicismo no ha quedado relegado como algo sin significación en el orden de la cultura y mera comparsa en la estructura del pensamiento moderno, destacó lo que son para él sus cuatro aportaciones más importantes: 1) la razón, que no ha sido dañada sustancialmente por el pecado, es muy importante para ayudar a interpretar la fe y defender la libertad religiosa y la igualdad de todos y la lucha contra la esclavitud; 2) la caridad como centro del mensaje cristiano y expresión de la fe, siendo el único testimonio realmente veraz en el mundo; 3) la escatología, interpretada de forma estricta frente a todo tipo de reduccionismo, salva el significado de la vida respecto a la muerte; y 4) la consagración en el mundo, rematando con la propia fe la obra en el mundo.

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