Pronunciada la conferencia "Ética y fe cristiana ante el dolor y el sufrimiento" por el profesor Francisco Alarcos

Pronunciada la conferencia "Ética y fe cristiana ante el dolor y el sufrimiento" por el profesor Francisco Alarcos

29/11/2016

Ayer lunes 28 de Noviembre tuvo lugar la primera conferencia del Ciclo sobre el sufrimiento

La primera conferencia del ciclo sobre el sufrimiento, abordado desde el punto de vista teológico por el profesor Francisco Alarcos, tuvo lugar ayer día 28 de noviembre, a las 19:30 horas en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias.

foto2Comenzó con la intervención de Serafín Béjar, miembro del Consejo de la Cátedra de Teología. Tras una breve introducción al ciclo sobre el sufrimiento que con esta conferencia daba comienzo, pasó a presentar al profesor Francisco Alarcos como profesor de Moral de la Facultad de Teología, director de la Cátedra de Bioética de dicha facultad y colaborador con el comité de ética de la Junta de Andalucía. Entre sus escritos destacó el libro titulado “Ética para seducir”, ed. Herder 2015.

El profesor Alarcos tras comenzar diciendo que la Moral no es constitutiva sino consecutiva de la fe y siguió con una serie de paradojas:

1) El propio concepto de vida.- A pesar del desarrollo científico, no existe un concepto de vida sino más bien características relacionadas con la misma.

2) Paradoja del dolor como experiencia de los seres vivos.- Se centró así en la especificidad de los seres vivos sintientes en su capacidad de soportar el sufrimiento.

3) Paradoja de la experiencia del sufrimiento y de la maduración o degeneración de la condición humana a partir de esta experiencia.- Entre los seres vivos, distinguió el ser humano del resto de seres sintientes porque el hombre no sólo experimenta el dolor sino que es consciente del mismo y lo experimenta de forma negativa en lo que conocemos como sufrimiento (aunque puede haber dolor sin sufrimiento y sufrimiento sin dolor), es una consciencia de fragilidad tan brutal que nos deja fuera de juego, rompiendo la estructura más profunda que tenemos como sujeto humano. Ante la cuestión que planteaba de si es posible la existencia humana sin sufrimiento, respondía que no se puede madurar sin sufrir, aunque se puede sufrir sin madurar, incluso llegando a las mayores cotas de deshumanización.

Actualmente la analgesia es capaz de controlar casi todo el dolor físico pero estamos en una situación de orfandad ante el tema del sufrimiento. Hemos querido soslayar esta experiencia pero, sostiene el profesor, hay que afrontar tal experiencia. No sólo tenemos el deber de calmar el dolor físico si plantearnos cuál es nuestro deber ante el sufrimiento del otro, consecuencia de la parada existencial que viene fundamentalmente por tres vías:

1) personal: pérdidas de relaciones o afectos, como la muerte de un ser querido, ruptura sentimental, profesional o social

2) moral: el sufrimiento del otro me hace sufrir a mí

3) espiritual y religiosa: sentir la vivencia de la fe como ruptura del que busca respuesta y no la encuentra

además de por la pérdida de la salud.

A lo largo de la historia ha evolucionado el concepto de salud y de enfermedad (lat. infirmus, “sin soporte”).

1) DIOS - Castigo de Dios (Mesopotamia y los pueblos del Creciente Fértil que pasó luego al judaísmo).- Vivían el dolor y el sufrimiento como consecuencia de un castigo por haber ofendido a los dioses, o a Dios. Este sentimiento sigue presente en muchas personas.

2) NATURALEZA - Consecuencia de acciones contra natura (Antigua Grecia).- Secularizó, sobre todo Aristóteles, la visión de la enfermedad de forma que la enfermedad se concebía como consecuencia de no vivir de acuerdo con la leyes de la naturaleza sino en un cuerpo desordenado, caótico. También hoy hay muchas personas que consideran que la enfermedad es consecuencia de ir contra natura y usan sólo terapias naturales. Esta concepción fue ya criticada por la falacia naturalista y hoy se ve muy claro en el caso del cáncer, un proceso totalmente natural que nos mata.

3) LIBERTAD HUMANA - Consecuencia de la desdicha de no poder vivir según lo que elegimos (Romanticismo, revoluciones liberales).- Concepción muy moderna por situar la salud en torno al ejercicio de la libertad.

4) POLÍTICA - Ruptura del bienestar (sociedad del bienestar).- Después de la 2ª Guerra Mundial, la OMS define la salud como “estado de completo bienestar físico, psíquico, social y espiritual”. Este completo bienestar se considera un derecho.

5) ECONOMÍA - Calidad de vida.- La crisis económica de 1973 hace tocar techo al estado del bienestar al que tendía Europa y se empieza a hablar de la necesidad de un crecimiento sostenible. Para salir de la crisis sólo podemos crecer fomentando la calidad y no la cantidad y esto se extendió al ámbito de la salud intentando medir la calidad de vida con parámetros cuantitativos como se hacía con lo material.

6) PERSONA Y ENTORNO - Vida sostenible (punto de vista objetivo) y que según mis convicciones y valores merezca la pena vivirla (punto de vista subjetivo).- La calidad de vida sólo tiene sentido como algo personal: sólo si vivo desde mis convicciones y creencias, puedo tener calidad de vida. Con este modelo de salud se inició el siglo XXI. El sufrimiento no será una condición de malestar sino la falta de sentido en mi vida. Salud se asocia entonces con lograr hacer lo que da sentido a la existencia de cada uno. Las pérdidas truncan argumentos de vida.

En la sociedad actual de la post-verdad, en la que decimos “verdades” sin conexión con la realidad y sin considerarlo una alucinación, no podemos dejar de enfrentarnos al sufrimiento, a la pérdida, como realidad insoslayable que nos enfrenta a la brutalidad de la experiencia humana de vernos incapaces de recomponer nuestro propio argumento existencialfoto1. Ninguna pastilla puede abrir puertas a la persona que se sitúa ante ese abismo. Como consecuencia, nos puede llevar a depurar la propia experiencia de la fe y la clásica cuestión de por qué Dios no da respuesta al sufrimiento humano que ya se cuestionaba en el trilema de Epicuro. Para el cardenal Newman la fe es definida como la capacidad de soportar la duda. Esto se opone a la paradoja de una sociedad en la que pide explicación al sufrimiento. En clave religiosa, la idea del sufrimiento como castigo por desobediencia a Dios se rompe con Job, que acepta que no se pueda pedir a Dios explicación del sufrimiento y se mantiene en la confianza de la duda. En otros libros bíblicos, como el de las Lamentaciones, el hombre se queja, o se exige a Dios una explicación. En los cánticos del siervo sin embargo se propone el sufrimiento como carga para liberar a otros del mismo.

Probablemente tengamos que asumir el sufrimiento sin explicación, lo cual es difícil, pues se une con la experiencia de la soledad. Jesús no intentó explicarlo sino salvarlo, curar la enfermedad, compartir el sufrimiento. La única manera de salvar el sufrimiento es compartiéndolo. Jesús tocaba a los leprosos sin miedo, hacía suyo el sufrimiento del otro.

Empieza a tener sentido el sufrimiento que pretende disminuir el sufrimiento del otro: “Quien tiene un porqué es capaz de soportar cualquier cómo” (decía Viktor Frankl en “El hombre en busca de sentido”, parafraseando a Nietzsche).

Considera el espacio de sufrimiento como espacio de tentación, para dejar la fe en el creyente y para abrazarla en el increyente, que encuentre cierto motivo de esperanza.

Define la esperanza como un “fiarte”, un desafío en algo que hace que me arroje para lograrlo, tanto creyentes como no creyentes, aunque nunca se logra por completo, nunca se llega a la plenitud en la propia vida y debemos aceptar cierta frustración por no lograr nuestros proyectos. En este espacio considera que la doble tentación puede acercar creyentes y no creyentes. a) El cristiano espera que Dios logrará plenificar un proyecto en el que sufrimos para que el otro sufra menos, dispuestos a afectarnos. El cristiano acepta el sufrimiento y confía en la duda, no pidiendo explicaciones a Dios. Desde la ética cristiana hay que calmar el dolor físico. Sin embargo el sufrimiento no puede combatirse por la vía médica y hay que enfrentarlo como condición de posibilidad para construirnos y reconstruirnos en nuestra condición humana: “quien no ha sufrido no ha crecido en humanidad”. Dios quiere compartir el sufrimiento, como Jesús lo hizo en su vida con nosotros. b) El no creyente - el profesor a menudo ha encontrado amigos en este caso - se cuestiona ante tragedias de sufrimiento y pregunta al creyente sobre “lo que su Dios dice” ante esa situación.

Define al creyente como aquél con capacidad para aceptar la duda ante el sufrimiento y al no creyente como aquél que niega la duda. Las situaciones límites son terrenos de explorar, que podemos compartir entre creyentes y no creyentes. Esto le parece lo más importante, la exploración, el acompañar en la tentación.

Tras la exposición se hicieron algunas preguntas.

1) Sobre la relación entre sufrimiento y deseo.- Responde primero invitando a una respuesta por parte de otras religiones como el budismo y luego dando su visión desde el cristianismo. Habla de la enorme frustración que generan los deseos cuando, como ocurre casi siempre, nunca se cumplen. Cada vez se aproxima más a una postura escéptica frente al deseo, pues considera que aumentan con nuestra autoimagen, y también la frustración ante ellos. Denuncia también que nos consideremos con derecho para alcanzarlos, igual que para pedir explicaciones a Dios, aunque podamos intentar alcanzarlos. Por último denuncia la hipocresía cuando tenemos buenos deseos hacia el prójimo sin estar dispuestos a compartir parte de su realidad de sufrimiento. Por alusiones interviene luego una budista diciendo que el budismo es muy atractivo porque ofrece un método para conseguir liberarnos del sufrimiento y las emociones negativas. No hay teorías que dan respuesta, sólo un método que sea consolador es atractivo y a ella le han ayudado personalmente. Para el budismo hay dos formas de salir del sufrimiento: sabiduría y compasión. Debemos conocernos y abrirnos a los demás para salir del sufrimiento. Responde de nuevo el profesor Alarcos diciendo que la diferencia con el cristianismo es que para el budismo la persona es punto de partida y de llegada para controlar el sufrimiento mientras que él cree que en la experiencia cristiana no se parte de uno, ni del método de uno. El cristiano no da, sino que recibe, es salvado. Su liberación no depende del esfuerzo de uno y del método de cada uno sino que le viene dada de forma gratuita e inmerecida. Le parece que es una dimensión extraordinariamente fecunda, pues desde esa postura vemos sentido al propio sufrimiento para disminuir el del prójimo.

2) Sobre la relación del sufrimiento con la libertad.- Distingue el profesor entre la libertad como posibilidad de decir sí y de decir no. Le parece mucho más interesante la segunda, en la que, teniendo todas las condiciones exteriores para decir sí, decidimos decir no. Ese es para él el verdadero juego de la libertad, pues consigue fortalecer la voluntad para mejorar la justicia y las condiciones personales y sociales, y que no se convierta en pura ideología. Rompe así la dialéctica del S. XX entre libertad y justicia, como si ambas no pudieran coexistir. Esto ocurría por tener asociada la libertad como la posibilidad de decir sí: ¿por qué voy a decir no cuando puedo decir sí?. La clave es justo la contraria: decir no porque puedo decir sí, para que la sociedad pueda madurar. Puso el ejemplo de dos directivos, anónimos, que recibieron las tarjetas, en el caso de las tarjetas 'black' de Caja Madrid, y no hicieron uso de ellas, en un ejercicio extraordinario de madurez humana pero que no han sido presentados por los medios como figuras de referencia.

3) El concepto de salud de la OMS nos provoca sufrimiento por considerar la felicidad como un derecho, nos pone en una situación complicada.- El problema es creer que todo lo que imaginamos que es posible tenemos derecho a conseguirlo. El problema es que no partimos de la finitud del ser humano. Debemos buscar los proyectos vitales que sean buenos no sólo para mí sino para el otro y salir de la soberbia cultural en la que estamos instalados, incapacitados para la ética, con expresiones como “Yo me lo merezco todo, yo no le debo nada a nadie, es que yo me he hecho a mí mismo, ¿por qué debo hacer yo algo por ti? ...”. Plantearnos proyectos pensando en el otro sólo puede ocurrir si salimos de esta soberbia cultural y nos sentimos endeudados con los demás. Debemos salir del pensamiento hobessiano de vernos como lobos para el otro, pues si nos vemos como lobos, sólo nos queda el miedo. Esto explica que Trumph haya ganado las elecciones.